Títulos Tapas Papel Contacto Login
  • Tapa de la semana
  • Contratapa de la semana
  • Foto que habla
  • Foto del recuerdo
    • Banco Macro
    • Claro
  • Servicios contables
  • Un lugar so??, para descansar
  • Cooperativa La Riojana

Visita presidencial: Mala organización, manifestantes y “cola de paja”

La despeinaron a gritos

Cristina llegó a La Rioja para cumplir con dos compromisos: Entregar 10 mil laptops a alumnos de escuelas primarias y presidir el acto homenaje a Monseñor Enrique Angelelli, en la Plazoleta del Barrio Benjamín Rincón. Sólo cumplió con uno, ya que la presencia de un grupo de mal llamados ambientalistas “alborotadores”, habría sido el detonante para que el matrimonio presidencial huyera del lugar. Optaron por estar rodeados de seguridad policial, política y “social” porque en el acto al que asistieron, había jóvenes portando carteles en apoyo a la megaminería. En cambio en el otro acto sobresalió “El Famatina NO se Toca” y las palabras de un grupo de personas que aseguraban que “si Angelelli estuviera vivo, lucharía contra la minería a cielo abierto”. Esto asustó a Cristina quien fue despeinada a gritos. En esta edición, la otra visión de la visita del matrimonio presidencial a La Rioja.

Las bajas temperaturas registradas el pasado miércoles, obligaron a cambiar la agenda de Cristina Fernández de Kirchner, quien visitó la provincia para participar del lanzamiento oficial del Programa “Joaquín V. González”, y del acto homenaje a Monseñor Enrique Angelelli, último compromiso incumplido.

Las actividades iban a concentrarse en dos compromisos asumidos desde hace tiempo: Participar del acto homenaje a Monseñor Angelelli y el lanzamiento del Programa “Joaquín V. González”. Pero fue aquí donde inició una serie de inconvenientes que incluyeron desde un cambio de escenario a último momento, hasta una huída casi veloz. Para tanto fue la situación, que la misma Cristina habría despedido al equipo de Ceremonial de Presidencia de la Nación.

Como primera instancia, el clima no ayudó a Cristina, porque fue debido a esto que determinaron cambiar el lugar donde estaba previsto el acto para la entrega de las computadoras portátiles. El Estadio Vargas, fue suplido por el Polideportivo Carlos Saúl Menem. Ante esta situación es de suponer que a Cristina poco le agradó la modificación en su agenda. Pero comparado con lo que ocurrió después, pasó inadvertido.

Luego de esta primer modificación, llegó la segunda: La reacción de la gente. Aquí, el pueblo estuvo presente para homenajear a su obispo, pero no el poder político.

Aún se conserva el algarrobo histórico en el Barrio Benjamín Rincón, donde en el año 1971, Monseñor Enrique Angelelli celebró la Misa de Gallo. Por esta razón, homenajear al mártir riojano en el mismo lugar donde reunió a su pueblo en un rezo común, significó mucho más que un mero acto político y esto fue entendido por la gente, porque aquí como hace tiempo atrás junto al obispo, el pueblo quiso expresar su voluntad. Y lo hizo, sólo que esto no resultó gratificante para el Matrimonio K.

“Escucharemos las palabras del Obispo Roberto Rodríguez y reflexiones sobre Angelelli, para luego pasar al acto central en el Polideportivo Municipal”, fue lo anunciado por Beder Herrera; lo cual nunca ocurrió ya que Cristina y su marido, tuvieron que huir ante la manifestación del pueblo que también quería ser escuchado.

Lo que no quisieron ver ni oír

Es imposible pensar que un grupo de personas expresando una voluntad, hayan podido burlar la tan estricta seguridad presidencial. Pero ocurrió. Sin contar el mega operativo policial montado para proteger a la figura política más importante del país. Pero como la tecnología muchas veces supera al hombre, en este caso la “custodia” de las laptops fue más importante que “cuidar” a la presidente; porque fue el propio Jefe del Comando Superior de la Policía de la Provincia Luis Angulo, quien dijo que afectaron a un gran número de agentes para proteger a las computadoras y ello quedó al descubierto cuando la pobre Cristina quedó “desvalida” frente a la multitud.

Los habituales carteles de “No a la megaminería”, parecen haber asustado al Matrimonio K porque apenas bajaron del móvil que los trasladó hacia la plazoleta, huyeron. Sólo diez minutos duró la presencia presidencial en el acto dedicado al obispo riojano asesinado.

El hecho inesperado, incluyó la manifestación de un grupo de personas que portaban carteles con escritos como: “No a la Minería de Uranio, el Uranio Mata”, “No a la megaminería” y el slogan de la lucha en defensa del agua de los pueblos: “El Famatina NO se Toca”.

El primero en bajar del móvil y saludar al público, fue el ex presidente quien se percató de la presencia de un grupo de asambleístas. Quizás esto no fue lo que más molestó a Néstor, sino las palabras utilizadas por los manifestantes: “El pueblo está de pie y dice: El Famatina No se Toca. No a la minería de Uranio. Si Angelelli estuviera vivo, lucharía contra la minería a cielo abierto”.

Inmediatamente, regresó al móvil y decidió retirarse junto a su esposa del lugar, quien descendió de la combi y a los minutos volvió a subir nuevamente.

Así, el mismo Néstor Kirchner quien en declaraciones a la prensa había calificado a Monseñor Angelelli como “un paladín claro y concreto de los derechos humanos y del respeto a las libertades civiles, sociales y políticas”, optó por no observar una manifestación efectuada en un lugar tan significativo. Porque fue él quien decidió continuar hacia el acto en el Polideportivo Municipal (al cual le ocultaron por un rato el nombre de Carlos Saúl Menem) y Cristina quizás en plena labor de arreglarse el cabello, ni se percató de lo que ocurría.

Por ello, su marido tomó cartas en el asunto y pese a haberse mostrado “gustoso” por participar de este reconocimiento a la memoria de Angelelli, ni siquiera miró hacia el Paseo Público construido frente al añoso árbol donde el obispo asesinado ofició la Misa de Navidad, ni prestó atención a la escultura referida a la figura de Monseñor ni mucho menos las fotografías de Hugo Santacrocce, las cuales ilustran la misa oficiada por Angelelli a principios de los años 70.

Por su parte, ella, en su afán por no quedar tan mal, pudo llegar hasta el árbol añejo. Según la prensa, Beder le explicó el significado histórico de ese árbol y también pudo ver “de pasadita” la obra de Santacrocce.

De acuerdo a los medios que transmitían en vivo desde el lugar, la gran cantidad de gente que había en el lugar desbordó el espacio donde se iba a realizar el homenaje, por lo que el ex presidente literalmente obligó a su esposa a retirarse del lugar.

Inoperancia nacional e inutilidad provincial

Este hecho, no quedó bien visto por la comunidad católica quien además de homenajear a su obispo, también estaba expectante por la presencia presidencial. Y que sea la máxima autoridad política de la Nación quien homenajee al mártir que fue asesinado, era una de las mayores acciones que Cristina podía haber brindado a la gente. Pero no lo hizo, todo lo contrario huyó ante el tumulto y como un viejo exponente femenino, detrás de su marido.

“Creo que la presidenta quedará muy impresionada como todos nosotros”, dijo Beder Herrera y más que impresionada ¡Quedó despeinada ante los gritos de las personas que se manifestaban en contra de la megaminería!

Por su parte, fue la Secretaria de Gobierno Graciela Nader quien salió a desmentir un “escrache” hacia el matrimonio K, asegurando que la policía de la provincia había perimetrado la zona y sólo un grupo menor de personas integrado por trabajadores de prensa, funcionarios y muy poca gente, quisieron saludar a CFK y sacarse una foto con ella. “No hubo ningún atropello, ni insulto, al contrario, fue una muestra de cariño quizás demasiado efusiva”, argumentó Nader escudándose quizás ante las críticas por una falla en la seguridad.

También, algunos medios aseguraron que el acto sin palco oficial y con un cordón de seguridad desbordado por la afluencia de público, fue la razón de la huída de los K. Sólo la colocación de algunas sillas en la zona del algarrobo histórico, sería lo que provocó la casi ira del ex presidente. Sin embargo, la otra mirada también apuntó a posibles maniobras por parte de un grupo de mal llamados ambientalistas, porque pese a que Nader calificara lo sucedido como “un incidente menor que terminó frustrando un acto muy esperado por los riojanos” y dijera que Cristina “agradeció el cariño con el que se la recibe”, el propio Beder Herrera reconoció que se fue “enfadada” tras el frustrado homenaje al obispo y como buen funcionario responsabilizó directamente a otros, en este caso al personal de Protocolo de la Nación por la seguridad del acontecimiento.

Toda la gente quiso “tocar” aunque sea a Cristina y ello parece haber causado molestia. Un grupo de asambleístas quiso expresarse y eso causó la mayor de las cóleras. Ante este escenario social, las conmovedoras palabras de Beder Herrera sobre “los hermosos detalles de la imagen, como el cardón convertido en árbol de navidad y la valentía y decisión de Angelelli de salir de la Catedral en Navidad para venir a dar misa a este lugar y a los pobres”, quedó desvanecido ante el imponente accionar del matrimonio presidencial que se fugó a la combi en busca de un resguardo. ¿A qué le temían? Era obvio que los asambleístas no iban a hacerles firmar una Ley de Prohibición de la Minería en La Rioja, ni tampoco echarlos a duraznazos, aunque seguro le temieron a los duros golpes de “El Famatina No se Toca”.

“Creo que este es un mensaje muy fuerte y nos hace valorar a este hombre tan grande”

Esto también lo dijo Beder y por primera vez, sus declaraciones se cumplieron porque que un grupo de personas haya elegido ese lugar para expresarse y que todos los presentes hayan soportado el intenso frio de ese día sólo para brindar un homenaje, demuestra que el mensaje que dejó el obispo no fue olvidado.

Y aunque CFK trató de aminorar la situación afirmando en su discurso que: “Es un día muy especial porque venimos a conmemorar la memoria de un hombre, de un sacerdote como monseñor Angelelli (…), que el compromiso con los pobres lo llevó también a enfrentar los intereses de los que necesitan tener pobres para seguir explotándolos en la tierra y en el trabajo; por eso fue asesinado (…)”. Hermosas palabras, pero con su accionar perdieron sentido. Porque que Cristina haya dicho tener “un momento de mucha emoción” cuando fue al añejo árbol pero haya huido despavorida del lugar, esas palabras también resultaron poco creíbles.

El matrimonio prefirió el Polideportivo, ya que sentían seguridad, refugiándose en el apoyo de las masas. Y lo entendemos, porque es más fácil hablar rodeada de seguridad y del “apoyo” de la gente. Porque en ese predio había jóvenes que si apoyaban a la minería. Totalmente contrarios a la postura del grupo de asambleístas que despeinó con sus gritos a la presidenta en el acto anterior.

Pero, los jóvenes que llevaron su calor humano y apoyo: ¿Fueron contratados? “Si por chicos de cerca del barrio”. ¿Fueron pagados? “Si y bien” ¿Son menores de edad? “No, somos mayores, tenemos 17”. ¿Están a favor de la minería? “Si”. Estas fueron las respuestas “coherentes” que brindaron estos jóvenes cuando la corresponsal de FM Comarca 94.5 Mhz. se acercó a ellos para dialogar y consultarles por el fervoroso apoyo que le brindaron al matrimonio presidencial.

Portando carteles con escritos como: “En Famatina y en Chilecito, si a la Minería”, estos chicos -quienes afirmaron ser de la propia capital riojana, se contradecían porque entre sus manos tenían carteles con el nombre de otros departamentos del interior- brindaron su caluroso apoyo. Y Cristina al igual que los funcionarios presentes, se sintió sumamente protegida.

“Estamos acá trabajando para el desarrollo minero, porque queremos el crecimiento de nuestra provincia. Si a la minería”, fue lo expresado por el supuesto responsable de llevar a estos chicos al Polideportivo. Dos polos opuestos. En el homenaje a Angelelli, los asambleístas que aún continúan con su lucha en defensa de los recursos naturales, y en el Polideportivo –previa entrega de computadoras- jóvenes posiblemente pagados sólo para levantar carteles de obsecuencia y sumisión.

En el lanzamiento del Programa “Joaquín V. González”, se atrevieron a comparar la entrega de computadoras con la lucha de Angelelli, porque aprovechando esta oportunidad Beder Herrera citó las palabras del obispo y las “enganchó” en su discurso: “Él decía que para no matar a la vida tenemos que educar, así que creo que justo enganchamos con esta entrega de computadoras en este homenaje”.

Prevaleció el marketing político, por sobre un homenaje a un mártir. El matrimonio presidencial cumplió con la entrega de computadoras; pegó el faltazo al acto homenaje dedicado al obispo asesinado; y para remediar la situación, después hablaron bien del curita.

“La gran lucha de monseñor Angelelli era la igualdad”. Esto fue quizás lo más coherente que Cristina pudo leer.

Luego del malogrado acto, sólo quedó la presencia de los que decidieron respetar la memoria del obispo. Los discursos no llegaron al corazón de los presentes, pero el mensaje de Angelelli, si: “Luchen vigorosamente contra cualquier clase de servidumbre. Respeten los derechos fundamentales de los hombres”. “Ayúdenme a que no me ate a intereses mezquinos o de grupo”. “Qué difícil es comprender desde afuera todo lo que encierra cada rostro de nuestro pueblo”.


  • Puede enviar un mensaje al autor de este artículo haciendo click aquí:
  • Mensaje al autor
  • Publicado por Roberto Moyano (Diario Chilecito) el Viernes 06 de Agosto de 2010 a las 21:51 Hs.
Copyright 1998-2012 Grupo E·mail® - Todos los derechos reservados.
+54(03825) 423·700 (Chilecito - La Rioja - Argentina)