
La prohibición de las palabras
SITRAPP solicita que los legisladores que donen parte de su sueldo
El sindicato de trabajadores en desacuerdo con el aumento a legisladores
Tramite importante y obligatorio
Iniciativa productiva

Tras caer en una pileta
Un 19 de Febrero diferente
Con muy pocos “representantes”, el pueblo sopló una nueva velita
El viceintendente intentó explicar las razones por las que no se hará el desfile el 19 de Febrero
“Uno tiene sangre y puede reaccionar: Le metes una cachetada o te vas”
El pueblo que para defender el agua hizo retroceder a las mineras
Una nueva actitud cobarde

Tras la debilidad de Beder, "aliados" buscan ganar la batalla antiminera
En Chilecito y Famatina, los canadienses tendrán que guardarse los espejitos
Posturas cada vez más enfrentadas. Los pueblos resisten y el gobierno avanza.
Echan a representantes de Osisko Mining de Famatina y cortan camino a Lehz
Echan a representantes de Osisko Mining de Famatina y cortan camino a Lehz
Una PATADA en el OSIsKO
Incertidumbre. Desamparo. Indignación. ¿Qué otros sentimientos podrían albergar los ciudadanos que ven aparecer sus nombres estigmatizados en una “lista” con letra y arreglo de informantes locales y dejada descuidadamente por empresarios pro mineros en Famatina?. Funcionarios financiados con dinero de la caja negra de los negocios del gobierno con Osisko Mining, hacen lobby para llevar al pueblo a donde ellos quieren, sin importarles las sobradas manifestaciones sociales que se oponen al proyecto minero del gobernador y la presidenta que sostienen que será “bajo todas las condiciones de sustentabilidad ambiental”, aunque sin licencia social.

“Los vecinos acudieron a la iglesia para hacer sonar las campanas y así alertar a la comunidad sobre los sucesos. En pocos minutos, se reunieron un gran número de vecinos que rodearon el lugar y exigieron que se retiren los gerentes de Osisko Mining, quienes resistieron en el interior por un corto lapso, para luego salir en sus vehículos escoltados por un móvil policial”.
No es un párrafo de la “Maestra Normal” de Galvez, una de esas tantas escenas donde un hecho fortuito interrumpe la tranquilidad de la siestita pueblerina. Es un fragmento, parte de la crónica de los sucesos que se llevaron a cabo en el departamento Famatina. Empresarios de la mega minera Osisko Mining Corporation, entre ellos su gerente Gustavo Zulliger, fueron echados del Automóvil Club mientras mantenían una reunión con el Intendente Ismael Bordagaray y miembros de la Secretaría de Empleo de la Provincia.
Bronca y tristeza sintieron los ciudadanos que a pesar de haberle dicho no a la minería contaminante, ven cómo a sus espaldas continúa preparándose el escenario para el saqueo de las multinacionales. Se comunicaron entre ellos para compartir su sorpresa y desazón ante la situación, la sentencia está tomada, nadie que atente contra los recursos naturales será bienvenido en esta tierra, el Famatina descansa en su inmensidad luego de un nuevo “enfrentamiento social” entre los ciudadanos y el gobierno.
“Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos”, José Ingenieros
En Chilecito y Famatina hay un real convencimiento: “no queremos minería a cielo abierto”. Ciudadanos comunes, profesionales, empleados públicos, comerciantes, docentes, muchos de ellos son los que aparecen en la lista encontrada días atrás, con temor de perder sus puestos de trabajo, muchas veces bajo la presión de las fuerzas vivas que obedecen, porque ellos también tienen que defender su fuente laboral, pero aun así no abandonan la premisa.
Los países del primer mundo, no tienen minería. Pareciera que los cerros de los países ricos no tienen oro. Sólo los pueblos pobres lo tienen. Los pueblos donde abundan los ciudadanos inactivos, pasivos, librados a su suerte que, por supuesto, no es la misma para todos. Si la actividad trae progreso y desarrollo seguramente no será el pobre que trabaja día a día quien disfrute de las ganancias, eso ya está pautado así, las reglas son claras, no hay que ser un genio para saber que es un negocio de unos pocos donde muchos pierden.
La lista: ¿una herramienta autoritaria?
El ataque a los ciudadanos que defienden el patrimonio y los recursos naturales responde a dos cosas. Por un lado, es la herramienta más usada por los procesos autoritarios para controlar a las ovejas descarriadas del régimen. Desde el punto de vista de la psicología de masas, hay que pensar qué provoca que la sociedad pierda a sus referentes ambientales. Frente al desprestigio de los sectores políticos, la referencia en defensa del Famatina ganó más credibilidad en la comunidad de los departamentos afectados.
No es casual que en la “lista” que se olvidaron los señores de la megaminera, figuren personas que tengan una postura comprometida con la defensa del agua. Atacar a estas figuras o desprestigiarlas que es lo mismo, implica un desconocimiento grosero de las libertades individuales y por qué no, de las autonomías colectivas.
Por otro lado, se sabe la necesidad del sector autoritario para cortar con las formas de expresión que sean las propias, o sea, las directivas pro-mineras. Lo cierto es que este desprestigio a los referentes de una sociedad, cada tanto vuelve camuflada en listas donde los adjetivos descalificativos son sólo un síntoma de un problema mayor. A mayor polarización social, se nota más la persecución.
Chilecito y Famatina, son dos Departamentos bien distintos, que los une la necesidad de seguir siendo lo que son. Y siguiendo con la analogías, qué pasaría si alguien, un día de estos, cayera a su casa y le pidiera tener relaciones con alguna de sus hijas, pero le asegurara que de esa relación no existiría un embarazo no deseado y que encima de todo le ofreciera dinero por su consentimiento. La situación lejos de las diferencias es muy parecida a las propuestas de las megamineras. Llegan a nuestro terruño, explotan el cerro, lo violan con explosivos, prometen que no van a haber residuos contaminantes y ofrecen pagar un monto en concepto de regalías a “un administrador”.
Nadie en su sano juicio permitiría que entren a su casa, manoseen, ensucien, saqueen y después se vayan llevando las únicas riquezas que tenía, a cambio de unas monedas. Ni siquiera Judas tendría una respuesta razonable para consentir semejante acto.
Un capricho de ocho horas
Mientras que las empresas debaten cómo tapar el sol con un dedo, en Chilecito la tensión por resistir la embestida megaminera continúa y se recrudece con mayor intensidad. El que no tiene paz es el Secretario de Minería Oscar Lehz, quien movido por quien sabe qué intereses, se pasó ocho horas atrincherado en su camioneta esperando la reacción de los vecinos convocados por la organización Contramina, quienes habían organizado un abrazo simbólico a nuestros cerros.
Normando Ocampo manifestó que “el motivo central de ese abrazo simbólico fue porque no queremos que nos envenenen el agua, demuelan el Famatina, que nos destruyan el paisaje, nos atropellen”, también mencionó la “falta de democracia, listas negras en la localidad de Famatina y la compra de voluntades sobre la base de explotar la debilidad de la gente que no tiene un trabajo seguro, porque estos verdugos son promotores de la desocupación y la miseria sistemática que llevan a que ciudadanos íntegros deban firmar bajo esa extorsión, un supuesto apoyo a sus propios verdugos”.
Gabriela Romano agregó “cuando él (Lehz) venía bajando desde la zona donde tiene su cabañas, se le pidió que diera vuelta y que fuera por Guanchín, se le dio la posibilidad que retrocediera y que bajara a Chilecito pero usando otro camino, pero terco y provocador se empeñó en quedarse en el lugar y fue ahí cuando la gente que estaba en el lugar le dijo por acá no va a pasar”.
No hay dudas que el hombre tiene convencimiento o está convencido, por lo menos esto es lo que dieron a entender algunos medios provinciales cuando relataron una crónica demasiado abreviada de los hechos, donde se vieron involucrados los unos y los otros. Según trascendió, uno de los acompañantes de Oscar Lehz tenía su hija enferma y por eso era la prisa por bajar. Una excusa comunicacional de poco peso, si tenemos en cuenta que ningún padre de familia dejaría a su hija enferma por estar dentro de un vehículo en un corte. Cualquier padre bajaría del vehículo y seguiría su camino, a pie o en la media docena de camionetas de la policía que iban y venían del lugar.
Como vemos todo sería más fácil si contáramos con la plaza pública de los griegos donde se discutía, entre todos, la cosa pública. Los tiempos cambiaron, pero quedaron ciertos mecanismos para actualizar la democracia: el voto, las consultas populares, por ejemplo. ¿Acaso no se podría preguntar a través de una consulta popular a los pueblos de Chilecito y Famatina si quieren esta actividad como posibilidad de desarrollo?. ¿Acaso no se podría evitar llegar a un acuerdo sin la necesidad de recurrir a becas y planes sociales disfrazados de buenas intenciones y demás artilugios para comprar la voluntades que se niegan a dar la licencia social?. Por qué trivializar una cuestión tan importante como el futuro de nuestras generaciones, ya lo dijo José Ingenieros: “Seres desiguales no pueden pensar de igual manera. Siempre habrá evidente contraste entre el servilismo y la dignidad, la torpeza y el genio, la hipocresía y la virtud”.
El que se queje puede ser un “terrorista”
Organizaciones sociales y de derechos humanos expresaron su rechazo a la ley antiterrorista que aprobó el gobierno nacional. La ley duplica las penas para las personas que cometan actos considerados terroristas o cuando se lleven adelante acciones para obligar al gobierno a tomar alguna medida. El texto impulsado por el oficialismo aclara que no se aplicará cuando se trate del ejercicio de un derecho constitucional. Sin embargo numerosas organizaciones afirman que podría permitir que se acuse de terrorismo a líderes sociales.
Pero movimientos sociales los hay en todos lados y quizás una manera de controlarlos sea la premura con la que se aprobó la nueva Ley antiterrorista, la duda es que si se hace para favorecer a los partidos políticos y para marginar a los sectores independientes, que deseen revelarse contra cualquier opresión que surja en el futuro, estamos en serios problemas.
Pérez Esquivel sostuvo que la Ley aprobada apunta al "control de los movimientos sociales, indígenas, campesinos, trabajadores y estudiantiles. La Ley no clarifica quién o quiénes son terroristas y cuáles son los parámetros para determinar los que atentan contra la seguridad del pueblo".
Debido a tales "imperfecciones", sostuvo que, "podrán ser acusados (ante la Justicia) los indígenas que luchan por su derecho a sus territorios, los obreros cuando reclamen por sus derechos laborales", ¿y los ciudadanos que no permitan el paso de los empresarios o funcionarios afines con los emprendimientos mineros?. Todo es posible. El tiempo y la intensidad de la lucha, lo dirán.
El aspecto social del desarrollo sustentable es el que ha sido relegado, perseguido, difamado, desprestigiado hasta el momento, sin embargo, los procesos sociales a nivel global están comenzando a exigir una regulación normativa basada en la ética, que evite los excesos que las empresas ocasionan en algunas partes del mundo. Nuestros representantes, como siempre a destiempo, emprenden una campaña de persecución contra los que no quieren que se toque el oro depositado en nuestras montañas, ni la calidad y cantidad del agua, ni mucho menos el aire puro que se respira en nuestro valle. No es casual que estos emprendimientos se lleven a cabo en lugares donde predomina la gente humilde, donde la necesidad muchas veces tiene cara de hereje, sin embargo, los pueblos de Chilecito y Famatina son reconocidos a nivel nacional por la actitud en defensa del Famatina, quizás si otros pueblos hubieran tenido un compromiso social más grande con las futuras generaciones, otra sería su historia.
Qué importa que los nombres de algunas mujeres y hombre aparezcan en esas listas negras como “mafia”, “cabecillas”, “protagonista” o “muy agresiva” por defender lo más preciado para ellos.
Qué importa que Gustavo Zullinger, gerente de la Osisko Mining Corporation tomara relevancia los últimos días por haber sido “echado” del departamento Famatina.
Qué importa que el gobernador le asegure a la megaminera “apoyo incondicional” y el titular de EMSE, Héctor Durán Sabas insista en que “no puede haber un desarrollo de la provincia, sin tener en cuenta a la minería”.
Sí importa que cada uno desde el lugar que le toque estar, siga defendiendo sus intereses pacíficamente, sin el uso de mecanismos extorsivos ni intimidantes.
Nuestro deseo
En Diario Chilecito soñamos con una Navidad que refleje lo que somos, que se parezca a lo que expresamos y que sea fiel a lo que contamos día a día, edición tras edición.
Les deseamos entonces una Navidad que sea nacimiento en los corazones de todos los chileciteños y encuentro y abrazo con todos quienes nos leen desde lejos.
Que ese sentimiento permanezca intacto hasta que el nuevo año suceda. Para renacer al sueño en que todo será mejor. Para decirnos y convencernos que a pesar de las dificultades, queremos y podemos ser felices.
Que construir esa felicidad sólo es posible si lo deseamos como pueblo, como “Chilecito”.
Desde aquí, nos aventuramos a seguir creyendo que es posible. Defendiendo la palabra. Comunicando con honestidad. Abriendo espacios de participación real y genuina.
Seamos Navidad. Todos. Es momento de hacerlo.
Felices Fiestas!
Es el deseo de quienes escribimos minuto a minuto, “Diario Chilecito”.
