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Posturas cada vez más enfrentadas. Los pueblos resisten y el gobierno avanza.

Hasta que alguien muera

Dos posturas sumamente enfrentadas. Antagonismo. El agua y el aceite. La paz y la guerra. Una lucha entre representantes y representados. ¿Un final trágico?. Esperemos que nada malo suceda por respeto a la vida de todos quienes habitamos esta tierra, después de todo si entre nosotros nos peleamos nos van a devorar los de afuera, que ya vienen, que ya están ahí y esperan ansiosos el desenlace de la historia “dorada” que se esconde en el Famatina.

El pueblo dio su veredicto: “Nadie que atente contra el Famatina pasará, ¿por qué nos hacen esto? Si ustedes saben que esta lucha es justa. Ni siquiera pudieron sostener la mirada, estaban mudos”.

El gobierno, por su parte, decretó: “La Rioja no tiene otro destino, tenemos este destino que Dios nos ha otorgado que son las riquezas metalíferas en nuestra provincia y por supuesto que lo vamos a hacer porque ese es nuestro destino”.

Algunos, los más comprometidos con la causa (cualquiera de las dos), ya fijaron su postura. Otros, en cambio, se balancean de un lado y del otro, esperando que las aguas se calmen. Lo que no saben es que la llama se encendió y va a estar difícil que se apague, por el momento.

Una voz más que esperada fue la del intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, quien con tibieza habló sobre la no postura que detenta y dijo que: “El pueblo se está manifestando, eso es todo lo que pasa. Esperemos que no haya problemas, no se trata de buscar posturas, ni enfrentamientos, la tranquilidad es lo único que me importa. La gente es pacífica (...) La decisión no la toma un intendente, un diputado, un medio de comunicación, la toma el pueblo. Eso es lo que hay que entender”.

Lo que sucedió

“Nuestras herramientas de lucha siempre han sido nuestras voces, las pancartas y los carteles”, con estas palabras un grupo de ciudadanos que se oponen a la megaminería decidieron llevar adelante una marcha alrededor de la plaza de Famatina. Casi una hora después, la comitiva oficial del gobierno llegaba para participar –invitados por Beder Herrera-, del asadito en una finca en dicho lugar. Sin embargo, al llegar a la plaza del pueblo, se dieron con una gran bandera argentina y la frase de frente: El Famatina No se Toca; que les impidió el paso. Buscaron vías alternativas y finalmente, llegaron.

Ahí, el gobernador fue para “hablar exclusivamente de minería”. Y eligió justamente el departamento donde parte de la comunidad, cura párroco incluido, apoya la lucha popular. El resto, sólo sirvió para demostrar quiénes pretenden mandar en Famatina.

Centenares de ciudadanos opositores a la megaminería por un lado, y centenares de funcionarios políticos y pro-mineros por el otro. Cada cual, con fuertes argumentos sobre su postura.

El martes, se inició con la idea de concretar una marcha alrededor de la plaza. La hora prevista para esta actividad, fue a las 11, donde -con carteles y banderas de por medio-, los ciudadanos que se oponen a la explotación minera a cielo abierto, nuevamente expresaron su repudio a la política minera que quiere implementar el gobierno. Días previos, el propio Beder Herrera anunciaba a mansalva que iría a Famatina para “hablar exclusivamente de minería”. El encuentro era inevitable. Frente a frente por primera vez, luego de idas y venidas, de una declaración de “Ciudadano Ilustre”, de un triunfo contundente en las urnas y hasta de demasiadas movilizaciones; donde lo único que quedó en claro, fueron dos posturas demasiado enfrentadas una con la otra.

El lugar elegido para la reunión, encuentro, almuerzo y cuánto sinónimo se ocurra, fue la finca del productor Rubén Celarayán quien “aquí (en Famatina), le dicen Gran Hermano. Él asegura que antes era ignorante y ahora se informó por eso es pro-minero. Su cambio de postura, ya no tiene marcha atrás, hay personas que se dan vuelta como panqueques”, fue la opinión que este hombre despierta hoy en el grupo de ciudadanos que luchan en defensa del agua.

Mientras organizaban la marcha pacífica según indicaron los propios organizadores famatinenses y ante la llegada de chileciteños también unidos en esta causa, el panorama fue: “En la entrada de Famatina estaban las camionetas policiales de Chilecito y en el pueblo también. Había más policías de civil inclusive, otros con el uniforme que se apostaron en diferentes lugares, como la casa de Carolina Suffich, mientras que Infantería estaba en la finca de Rubén Celarayán”.

Sin embargo, pese a la gran cantidad de efectivos policiales, no tuvieron inconvenientes para llegar hasta el punto de partida de la marcha (la plaza).

En cuanto a la manifestación, una de las integrantes del grupo, Gabriela Romano dijo que “siempre nos hemos venido manifestando pacíficamente y ésta no va a ser la excepción. ¿A que le temen? No sé. Nuestras herramientas de lucha siempre han sido nuestras voces, las pancartas y los carteles. Esto de militarizar la zona y sembrar el miedo siempre se les vuelve en contra, a esta altura ya le hemos demostrando que no nos va a paralizar ni el miedo, ni su presencia, no nos va a detener. Ya es una lucha que no tiene retorno y el gobernador fuertemente asesorado, cada vez que intenta amedrentar siempre se le ha vuelto en contra”.

Campanas que molestan

Según el cura párroco Omar Quinteros, el sonar de las campanas –en Famatina-, está prohibido: “Desde las altas esferas del poder han solicitado mi traslado, incluso también les han solicitado que se me prohíba tocar las campanas porque para ellos es un uso político”.

Ese “uso”, según Quinteros “me lo solicitó la gente como una medida de convocatoria, porque por un lado, es lo más representativo, lo más simbólico como pueblo que tiene fe y por otro lado, es lo más expedito y rápido para convocar. Cuando la gente oye las campanas, enseguida se alerta y se convoca”.

No obstante “gracias a Dios todavía, al menos desde la cúpula de la iglesia, nuestro obispo me manifestó su apoyo en esto y por lo menos, me da cierto margen de libertad para poder seguir acompañando a la gente en este momento difícil para todos, en donde los poderosos se preocupan porque en una campana hay contaminación acústica, pero no por otra clase de contaminaciones mucho más peligrosas y que dejan secuelas de muerte por muchísimo más tiempo”.

Pero aquí, las directivas continúan siendo claras

“Espero que la iglesia siga manteniendo su independencia respecto al poder político”, opinó el eclesiástico quien bregando para que su sucesor –en caso de su traslado definitivo-, se mantenga firme y con el pueblo. Aunque lo más conveniente sería “algún curita con perfil más afín a los intereses del gobierno”, que indudablemente “empobrecería muchísimo la comunidad, si permitiéramos una intromisión política en las decisiones de la iglesia”.

“No les vamos a permitir que vengan a demostrar nada porque el pueblo ya decidió”

Luego de la marcha, en la cual participaron unas mil personas, el clima se volvió más tenso. Apostados en una de las esquinas de la plaza famatinense, la comitiva de funcionarios que llegaba para el almuerzo minero, se topó con una extensa bandera argentina y otra con la frase: “No a la megaminería. El Famatina No se Toca”.

Y es que el gobernador había anunciado en los medios, su llegada y la de su gente a Famatina y lo cumplió.

“No van a pasar”, les dijeron a los primeros funcionarios capitalinos y departamentales, que cerca del mediodía llegaron al departamento vecino. “Es una torpeza más de este gobierno que sigue mostrando estas debilidades y no pudieron llegar ni siquiera a la finca de Rubén Celarayán, porque les cortamos el paso a la comitiva oficial”, fue la frase victoriosa de quienes aún mantienen intacta su lucha.

Entre los presentes “había concejales de Chilecito, el sobrino del gobernador Gastón Millicay, Nataniel Zerbini y no sabemos si estaba el gobernador porque había muchos autos con vidrios polarizados, pero la gente está indignada y les estamos diciendo que no van a pasar, que no le vamos a permitir que vengan a demostrar nada porque el pueblo ya decidió”. Para los opositores a la megaminería, la respuesta fue: “Cara de vergüenza cuando nos acercamos y les dijimos ¿por qué nos hacen esto? Si ustedes saben que esta lucha es justa. Ni siquiera pudieron sostener la mirada, estaban mudos”.

“Tuvieron que retroceder e hicieron marcha atrás con sus vehículos, porque el pueblo no les permitirá pasar por aquí y advirtieron que el pueblo está enojado. Les estamos permitiendo que retrocedan y que vuelvan por donde vinieron porque una vez más el pueblo ha tomado las calles, las plazas y pacíficamente los estamos obligando a retroceder”.

Pero, recurriendo a caminos alternativos, los funcionarios finalmente llegaron a la finca. La dispersión de los manifestantes fue tan notable que en grupos, quedaron en guardia para continuar impidiendo que los vehículos oficiales transitaran por la plaza de Famatina. El resto, policías, autos y hasta gran presencia de la prensa, también se separaron transformando el paisaje de Famatina.

“La minería ya empezó y éste, es el momento de cambiar”

Ya en el lugar de reunión, dirigentes e invitados pro-mineros participaron de un “asadito”, tal cual lo definió Beder Herrera, quien no llegó a la finca con los demás funcionarios, evitando cruzarse con los grupos opositores de su política minera.

La primera consulta de la prensa apuntó al lugar del encuentro, por qué en Famatina, por qué en una finca y por qué no en la plaza, para lo cual entre risas, Herrera respondió: “Ja!, sos piola para preguntar vos. Lo hicimos acá para comentarle a la gente de Famatina lo que significa para La Rioja la minería, que es un salto de calidad enorme”.

Y con esa frase, inició su declaración ante los medios, afirmando que “La Rioja fue minera desde antes que venga el español y realmente no tiene otro destino sino el de siempre: La pobreza, la postergación, que la gente se vaya a otros lugares, que los sueldos sean bajísimos. Ahora, hemos logrado rescatar las minas para el Estado, y por supuesto estamos muy entusiasmados con este proyecto y hablándole a la gente que realmente no se va a permitir contaminación”.

“En La rioja tenemos este destino que Dios nos ha otorgado que son las riquezas naturales, metalíferas y por supuesto lo vamos a hacer porque es nuestro destino y ustedes ven que esta gente está contenta”, refiriéndose a sus invitados que comían y bebían.

“Pero Usted en el 2007 no pensaba igual”, fue el aporte que en ese momento efectuó Carlos Nilson, un periodista de Chilecito. Aunque la respuesta para él, no llegó.

Al culminar la reunión, ya con el gobernador en el aeródromo de Anguinán, cada funcionario y dirigente que regresaba de la finca; nuevamente tuvo que enfrentarse cara a cara con los ciudadanos que se oponen a la megaminería. Ya en horas de la siesta, los ánimos no fueron de los mejores. “Cuando íbamos saliendo de Famatina, nos cruzan dos motos delante y un grupos de bicicletas. Freno la camioneta para no golpear a nadie y me bajé para dialogar y ahí, en una actitud cobarde, en una agresión hartera, me dan un golpe desde atrás en la cara”, denunció el diputado provincial Rodrigo Brizuela y Doria.

“Fue una provocación del gobierno”. Y el pueblo reaccionó, aunque fue de la peor manera: “Como ellos querían, para victimizarse”, explicaron los ciudadanos.

Esperamos no lamentar un mal final

Los ciudadanos en contra de la minería a cielo abierto aseguran que la lucha será con el cuerpo, de ser necesaria. Que se vienen tiempos difíciles es un secreto a voces, las tragedias griegas siempre tuvieron un final aleccionador. Esperemos que la lucha siga siendo pacífica por el tiempo que dure. De no ser así, la historia, nuestra historia, la que escribimos día a día, nunca más será la misma en esta provincia.

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  • Publicado por Roberto Moyano (Diario Chilecito) el Viernes 30 de Diciembre de 2011 a las 00:33 Hs.
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