
Promesas para la ciudad vecina
Nonogasta cada vez más cerca de su escuela de Capacitación de Suboficiales
Reunión con aportes a los destinos turísticos
Beder pidió a la Nación más plazo para liquidar divisas de exportaciones
El principal productor “preocupado” por los demás productores
Permisos que revalidaron las deferencias entre la capital y el interior
Para la capital, lo que hacen los chileciteños parece que no vale

Lamentable noticia que enluta la ciudad
Permanece internada en el nosocomio local, en estado reservado
Adolescente escribió una carta y se arrojó al vacío en la Estación 1
Cerca de las 23 sobre Ruta 38
Camioneta chocó de frente con una combi de la empresa La Riojana
La compra dataría del año 2009
Clausuran comercio por no entregar documentación de motocicleta
Manifestaciones populares en contra de la contaminación

El obispo riojano fomenta al gobernador, ignorando la falta de licencia social
Médicos vuelven a pelear, por falta de atención a sus reclamos
Más de 30 empresas asociadas al Estado, comienzan a despertar sospechas
Nuevo aniversario sin cianuro, batallando con el “obsequio” gubernamental
La prohibición de las palabras
Buscan instalar la megaminería a través de los medios
Nuestros gobernantes intentan manipular la información megaminera de los medios de comunicación, utilizando la publicidad oficial como premio o castigo. Los ciudadanos debemos tener cautela con lo que escuchamos, miramos o leemos. Se están instalando redes paralelas de medios de comunicación, donde se abre un espacio para desinformar, desprestigiar a la prensa que aboga por la libertad de las palabras y a los ciudadanos que no permiten el atropello y el despojo.
Todos tenemos derecho a la información. Hagamos valer nuestros derechos y castiguemos a quienes nos privan de la posibilidad de conocer fehacientemente, lo que nos pasa como pueblo.
•Si sentís que una radio o un canal de TV, te miente: cambia la sintonía.
•Si percibís que un diario te oculta la verdad, no lo compres más.
•Si descubrís que un sitio web, se ampara en el anonimato de sus dueños para mentirte y manipularte, no lo visites más.
No permitas que el morbo y la curiosidad por escuchar, mirar o leer lo que te quieren hacer creer, te mantenga vinculado con la mentira.
Los ciudadanos tenemos más poder que los medios de comunicación.
Los medios, sin nuestra audiencia o lectura, están condenados a morir.
