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Ciudadanos proponen juntar firmas para revocar el mandato del gobernador

"El que a hierro mata, a hierro muere"

Hay una historia bíblica sobre Aman, un despreciable hombre vanidoso y ostentoso que buscaba que se arrodillen ante él. Ante la negativa de Mardoqueo -un hombre que no se arrodillaba ante nadie-, Aman ordenó construir una horca, para terminar con la vida y la dignidad de Mardoqueo. Pero por esas vueltas de la vida, luego de descubrirse otras malas intenciones, terminó muriendo él, en la horca que él mismo diseñó e hizo construir para su enemigo. (Ester Cap. 3).

Y casos así en la historia, hay demasiados. Beder Herrera viene construyendo desde hace casi 30 años, diferentes trampas. Horcas para sus enemigos, a quienes los golpea y luego los mata políticamente.


En 2007 preparó su última horca. Con la mentira de la defensa al pueblo de Famatina, preparó la “ejecución” para su enemigo Ángel Maza, quien por entonces gobernaba la provincia.

Luego de varios meses, preparó otra horca llena de diputados verdugos, quienes “sofocaron” y mataron finalmente la carrera política de Ángel Maza, enviándolo al más allá de la política.


Hoy, a sólo 5 años de su última trampa mortal, esa horca construida en Famatina, es el escenario de otra inminente muerte. Al igual que el Amán de la biblia, Beder Herrera está a punto de ser ejecutado, en la horca que él mismo construyó para matar a su enemigo.



Los 3 pasos de la mala costumbre

Traicionar, golpear y sepultar son palabras que por sí solas no producen escozor. Pero si al significado de estas tres palabras le sumamos una mente siniestra y egoísta, que las hilvana hasta que comienzan a tener más que un significado, dan cuenta de la manera de actuar de algunas personas que, ávidas de poder, trazan planes para tenerlo todo.

Primer paso: la traición, que denota lo ilimitado de la avaricia y maldad, prometiendo cosas que nunca se harán o, lo que es peor, hacer todo lo contrario si el plan así lo requiere.

Segundo paso: el golpe, desequilibrar al enemigo de turno hasta derribarlo, a través de bien pensadas escaramuzas emanadas de una mente que en la oscuridad, acomoda las fichas en el tablero para luego dar el golpe final.

Tercer y último paso: sepultar, que equivale a desestimar al enemigo de turno hasta convertirlo en un cadáver político, pulverizándolo hasta relegarlo en el olvido.

Así trabajan algunas mentes, en silencio y despacio, despacio hasta que traiciona, golpea y sepulta a sus contrincantes para quedarse con todo, absolutamente todo.

“Manipulador perverso”, así lo definía aquella noche un encumbrado dirigente provincial al gobernador. Lo repetía una y otra vez, como masticando la obsesión, con mucha bronca, justo en el momento en que asistía a su propio “entierro”.

“Pero de que se asombran -dice un dirigente con más de 30 años de militancia justicialista-, si en La Rioja todo es de Beder: los diputados, los jueces, el tribunal de cuentas, el agua, las tierras y todo lo que se imaginen”.

Pero nadie es eterno, y lo seguro es que alguien le escribirá la historia a Beder Herrera, que ya lleva casi 30 años ininterrumpidos en el poder.

Reiterados nombres que a lo largo de la historia dominaron los escenarios políticos de la provincia, hoy se ven salpicados por las estrategias y maniobras de un hombre, que a costa de cualquier precio, logró ocupar el sillón provincial. Ángel Maza, Bernabé Arnaudo, Alberto Cavero, Benjamín de la Vega y hasta el mismísimo ex Presidente de los argentinos, Carlos Saúl Menem, de una u otra manera y quizás sin desconfianza alguna, (o no) lo tuvieron a su lado.

Pero como la buenaventura no dura por siempre, todas estas destacadas figuras políticas, no lograron mantener sus propósitos. Fueron golpeados por un simple “hombre de campo” que a paso lento, intenta lograr lo que muchos anhelaron desde siempre: Perpetuarse en el poder.

Ser gobernador, fue el primer propósito. Destruir la competencia, el segundo. Limitar el crecimiento de la sociedad, el tercero.


Biografía no autorizada

Como Diputado de Famatina en el año 1983, Luis Beder Herrera llegó a la Legislatura Provincial. Por entonces, Carlos Menem quien se consagró Presidente de los Argentinos (1989), tuvo que abandonar su tercer mandato como gobernador de La Rioja, mientras su vice gobernador Alberto Gregorio Cavero, a pesar de los problemas de salud que padecía, asumió como mandatario provincial.

Sin recuperación posible, el entonces Gobernador Cavero murió después de una prolongada enfermedad, heredada de un dudoso accidente en plenas elecciones, mientras viajaba por el departamento Famatina. Otro capítulo en la historia política de La Rioja, que pareciera haber sido olvidado por algunos, desconocido por otros, pero nunca esclarecido.

Posterior a la muerte de Cavero, el turno de la gobernación le tocó al vicepresidente de la Cámara de Diputados, Benjamín “Golo” de la Vega, quien asumió bajo la curiosa figura de “Gobernador Propietario”.

En aquel momento, se potencia el protagonismo del hombre del interior de Famatina, por tratar de llegar al máximo poder.

Con sus estrategias de golpismo, enervó los conflictos con los empleados provinciales, manipuló la relación con la Cámara de Diputados y con la Justicia. Por estos diversos sobresaltos tuvo que pasar la corta gobernación de Agustín Benjamín de la Vega, quien para aventar los fantasmas aumentó por Decreto el 100% los sueldos de los trabajadores del Estado provinciales y municipales, sin anuencia de la Cámara de Diputados y con el sólo anuncio de su Secretario de Hacienda Carlos Silvestre Vega. Todo esto detonó su caída.

La alianza de Beder-Eduardo Menem, para quedarse con el poder provincial, sólo tuvo contención en la desconfianza del mismísimo Carlos Menem, quien bendijo a un histórico del PJ como Bernabé Arnaudo para ser el futuro gobernador, desairando tanto a su hermano, como a su -por aquel entonces- joven delfín Beder Herrera, quien, alianzas más, alianzas menos inicia un feroz y eterno atropello.

Para completar el mandato de Benjamín de la Vega, el generoso Diputado Luis Beder Herrera asumió la gobernación. La primera elección por ley de lemas, fue uno de sus designios.

Tomó las riendas de La Rioja, destruyó otra víctima en el camino y probó la dulce miel de “golpear con un hierro” a quien se interpusiera en su camino al trono provincial.

Más de 2 mil empleados quedaron en la calle, cuando decidió cerrar el Banco Rioja, pero esto poco importaba a la hora de golpear a su competencia.

Luego de medidas y crisis provincial, Beder Herrera no podría haber sido gobernador. Pero vice sí.

El menemista Bernabé Arnaudo, derrotó a Mario Santander y ganó la gobernación (1991).

Beder Herrera, compañero de fórmula, inicia el tradicional sendero de “vice gobernador”.

Como de costumbre, Herrera puso gente de su confianza para ocupar lugares claves, desgastando la figura de Arnaudo, y relegándolo a un segundo plano, -tal como lo hiciera con Ángel Maza tiempo después-.

Pero la crisis entre Beder y Bernabé se hizo sentir. La guerra entre ellos, ya había comenzado. Herrera, se adueña del triunfo y Arnaudo, echa funcionarios de su vice. Luego con el riojanazo y la crisis institucional, su gobernación tambalea.

Con súper poderes como Ministro Coordinador en el año 1995, Beder Herrera continuaba en el gobierno, pero esta vez junto a Ángel Maza y Miguel Ángel Asís.

Gestaba sus cimientos de poder. Designaba jueces para una Justicia dócil y a disposición de sus intereses, y lo que sueña todo político: Un Tribunal de Cuentas propio. El mismo que hoy ya lleva casi 20 años

En 1999 y 2003, la vice gobernación fue su cauce.

Con los cacerolazos y el conflicto de De la Rúa, el vice riojano decide enfermarse del oído para así huir de la provincia y dejar que la gestión de Maza se derrumbe por sí sola.

A esa altura, abandonar la batalla, le serviría para ganar la guerra.


Tiempo después, el “herrero” volvió y aprovechando la soberbia ciega de su compañero de fórmula, lo destituyó como gobernador. Se alió con diputados, defendió momentáneamente a su pueblo contra la megaminería contaminante a cielo abierto y fue “provisoriamente” el protector de los riojanos, pero sólo para sacarle la gobernación a Ángel Maza.

Destrucción en la Casa de Gobierno, fuego y descontrol. Maza abandonó su gobernación entregándola en manos de su “herrero”, que sin escrúpulo alguno decidió “golpear” a quien sea que impida sus cometidos.

La gobernación, fue su meta. Los medios, sacar del camino cualquier amenaza de competencia que pudiera hacer peligrar sus propósitos políticos. Con saña y perseverancia, se encargó de operar en más de un gobierno.

Enfrentó políticamente a su pueblo con el gobierno del momento, y a sus adversarios los sepultó en la más recóndita esfera perdida de la memoria.

Pero como la historia se repite una y otra vez… habrá que ver qué final le espera al “herrero”, porque dicen que los refranes nunca fallan. Y según un viejo refrán: “El que a hierro mata, a hierro muere”.



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  • Publicado por Roberto Moyano (Diario Chilecito) el Friday 28 de September de 2012 a las 20:34 Hs.
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