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Crimen de Pagancillo
Pedido de disculpas sobre polémico título
A pesar de la responsabilidad compartida con los señores editores del Diario Chilecito donde apareció el artículo con un título desafortunado, y peor interpretado por un grupo pequeño de ciudadanos de Pagancillo que hirió su sensibilidad, ya de por sí exacerbada con los asesinatos que jalonaron el departamento Felipe Varela, sólo debo expresar mi tristeza y pedido de disculpas sinceras a todos aquellas personas que he ofendido con el encabezamiento.
Siempre he sostenido y sostengo, que -particularmente- el periodismo argentino es incapaz de pedir perdón a sus lectores, oyentes o televidentes, cada vez que generan especies falsas o de las que no han chequeado debidamente sus fuentes. Critico esa postura acerbamente y con todas mis ganas.
Pero esta vez me equivoqué, y fui peor interpretado por algún periodista radial de Villa Unión que quiso ser héroe por un día desacreditándome o llamándome, por ejemplo, pseudo-periodista. Eso sí, no fui llamado para dar mi exégesis de mi propio escrito. No obstante, yo he publicado casi todos los correos en los que fui vituperado, e insultado, a excepción de aquellos que contenían palabras soeces. Ya hablaré de esto.
Pocas veces en mi carrera periodística, que lleva ya más de 35 años, he tenido un yerro de esta naturaleza, es decir, fueron dos veces, el último, el artículo de marras del Diario Chilecito.
Sólo escribí y miré la realidad del Valle del Bermejo desde una perspectiva lejana, como un observador que mira desde allende lo que sucede en esta parte de La Rioja, y por supuesto, haciéndome eco de lo que dice la calle y su extrañeza por el rosario de crímenes atroces que sucedieron en esa región.
Hay datos tangibles que debemos tener en cuenta: turista suiza, prostituta mendocina desaparecida allí, el caso Ormeño, las hermanas Leiva, sólo para citar los más resonantes, y no abundar en más detalles.
Digo, sólo desde esa óptica y haciéndome eco de la opinión pública extra jurisdiccional de donde ocurrieron esas muertes, es que escribí, y por lógico, muchos se sintieron ofendidos.
Ahora, les pido que mudemos esa perspectiva por un momento. Traten de mirar lo que sucede con esas muertes, como lo haría un observador de La Rioja, Catamarca o de otras latitudes y piensen lo que pueden pensar, y por sobre todo decir hipotéticamente esas personas ¿Qué sucede allí? ¿Por qué siempre allí?
De todos modos, jamás quise decir que cada habitante de Pagancillo fuese maldito. Eso no se lo cree ni siquiera algún pobre locutor que intentó levantar a la gente en mi contra, sabiendo además la cantidad de amigos bien intencionados que también me hicieron llegar su solidaridad y comprensión y sus felicitaciones por el contenido del artículo, que, repito, de ningún modo intentó ofender a la buena gente de Pagancillo.
Eso sí, al que le quepa el sayo que se lo ponga, ya que –ahora vuelvo sobre el tema de los correos que me hicieron llegar- muchísimos mensajes me decían que no aparezca por esa zona porque me iban a matar.
¡Vaya paradoja! Me criticaron por el título, y sin embargo una nueva muerte jalonaría las que quedaron en los anales policiales: la de este periodista si llegase a pisar Pagancillo, de acuerdo con esos correos. Espero que no por supuesto, ya que como hombre de campo, conozco la sencillez, la bondad y hospitalidad de sus habitantes.
Malditos son quienes han cometido esos crímenes y quienes se solazan enviando correos basuras y evitan el debate enriquecedor y quienes pululan en las sombras haciendo daño.
Finalmente sobre el título, lo que quise decir es que pesaba una maldición que hizo que se sucedieran los asesinatos que son de dominio público y fue un título retórico. Esto pido que se comprenda. De igual manera, sostengo que me equivoqué con esa frase, y así también me lo hicieron ver algunos colegas. Y acepto hidalgamente esa crítica.
En cuanto al contenido del artículo, lo voy a defender a rajatabla, pues es mi opinión y voy a puntualizar lo que aparentemente algún locutorcillo quiso tergiversar sin entender la esencia del mismo.
Cuando me pregunté “¿…es que espiritualmente está gobernada por el diablo…?”, también esa es una oración retórica y fue emitida por un hombre que transita algún camino espiritual y que ve que quienes han cometido todos esos delitos, están dominados por el espíritu maligno y que es obvio, no han elegido a Dios como su derrotero.
Y sobre la leyenda de los arrieros, es sólo eso: una leyenda, cuya una de sus acepciones es “relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos”, según el diccionario que rige nuestra lengua.
Por último: no voy a censurar de ningún modo aquellos correos o mensajes que me hacen llegar, sea con insultos o elogios. Los voy a publicar a todos en mi página:
www.ElDiarioDeLaRioja.com.ar, salvo, ya dije, los que agravien con malas palabras a la madre y antepasados.
Cada uno saca de su alforja lo que tiene en ella.
